Pasados unos días sin hacer caso a las chicas carreristas, llega el momento de continuar conociéndolas mejor.
Después de haber conocido a Violette Morris y Hellé Nice, y también a sus valientes predecesoras Berta Benz, Camille du Gast y Elizabeth Junek, es hora de seguir con nuestra aventura por el pasado.
Así que continuemos conociendo a unas pocas más de nuestras valientes pilotos: hoy tendremos el gusto de saber más de Kay Petre, Lucy O’Reilly Schell y Doreen Evans.
Kay Petre
Esta bellísima piloto nació en Toronto, Canadá, el 10 de Mayo de 1903.
En 1930 se casó con Henry Petre y se trasladó a Inglaterra, donde su marido era un aficionado a los aviones y, de este modo, comenzó a tener contacto e interés por las carreras de automóviles.

Su marido le regaló su primer coche, un Wolseley Hornet Daytona Special de color rojo y tras aprender a conducir, comenzó a competir con un éxito casi instantáneo, ya que en sus dos primeras carreras logró un segundo y tercer puesto.
Durante un par de años continuó compitiendo con ese coche hasta que en 1933 se compró un auténtico coche de carreras, un Bugatti 10,5 litros V12 Delage. Ese coche era tan monstruoso que para que Kay pudiera llegar a los pedales, tuvo que ponerles unos tacos de madera.
Éste fue el coche con el que compitió contra Gwenda Stewart por lograr el récord femenino del “Women’s Outer Circuit” en Brooklands, y fue en este circuito donde Kay Petre logró muchos de los éxitos que la convertirían en una estrella.
El 26 de Octubre de 1934, Kay logró el record de vuelta rápida a una velocidad de 129,58 mph. Su récord se mantuvo hasta Agosto de 1935, cuando Gwenda lo batió e inmediatamente Kay montó en su coche y batió el récord de nuevo en el mismo día con una velocidad media de 134.75 mph. Fue la primera mujer que ganaba una insignia por hacer una vuelta a más de 130 mph.
Tres días más tarde Gwenda volvió a intentar el récord, logrando establecerlo en 135,95 mph y Kay aceptó la derrota, regresando a sus carreras.

Su imagen, menuda, con una chaqueta blanca de cuero y un casco fabricado a medida dentro del enorme Bugatti Delage, la convirtieron en una favorita de la prensa gráfica y hay abundantes fotografías de ella.
En 1934 junto a Dorothy Champney compitió en Le Mans en la prueba para el campeonato Riley Ulster Imperial. Lograron acabar en la posición número trece.
Durante estos años, hasta 1936, Kay tomó parte en diversas competiciones, como las 500 millas de Brooklands y carreras de coches deportivos en Donington Park o Crystal Palace.
Algunas de estas carreras se corrían en equipo, y así formo pareja con pilotos como el Príncipe Bira de Siam, del que ya hablamos en la “Historia del GP de Europa”.

En 1937 compitió contra algunos de los grandes pilotos de la época como Bernd Rosemeyer. Comenzó una participación en varios grandes premios a bordo de un Riley, corrió en Sudáfrica, en el Grovesnor GP, donde llegó en sexto lugar, pero no pudo acabar en otros. Durante ese tiempo su rival Rosemeyer, se convirtió también en un amigo.
En 1937 tuvo un grave accidente en Brooklands durante las prácticas para las 500 millas de Brooklands con Reg Parnell. Sufrió graves heridas en la cabeza y en la cara de las que se recuperó casi totalmente.

Kay Petre, Brooklands, 1938. © Hulton-Deutsch Collection/CORBIS
Después del accidente volvió a aparecer en Brooklands en 1938 con su Riley. No está claro si en una competición o una exhibición, pero sí se sabe que fue aclamada por el público, aunque después se retiró de la competición en circuitos.
De este modo en Septiembre de ese mismo año, 1937, participó en el rally París-Niza a bordo de un Austin “Grashooper”. Continuó corriendo algunos rallies, entre ellos su favorito, el Rally Alpine, y junto a Anne-Cecile Rose-Itier, participó en el Rally de Mónaco.
En esa época comenzó a trabajar como periodista deportiva -por supuesto de automovilismo- labor que continuó durante años y más tarde compaginó con su trabajo en el equipo de diseño de Austin. Ella fue quien seleccionaba los colores para los interiores de los Minis (por cierto, fue mi primer coche, un Mini 850 rojito con el techo negro… más mono…).
En 1994 falleció en Candem, Londres, a la respetable edad de 91 años.
Lucy O’Reilly Schell
Esta señora fue importante en el mundo del automovilismo por algo más que su afición a correr.
Lucy O’Reilly era la única hija de un multimillonario americano, y en un viaje a Europa después de la Primera Guerra Mundial, conoció a quien sería su marido, Laury Schell, un americano que había vivido gran parte de su vida en Francia y que era un gran aficionado a las carreras.
Una vez casada la pareja, pronto se hicieron famosos en las competiciones de Rallyes.
La primera participación deportiva de Lucy fue durante su participación en 1927 en el “Grand Prix de la Baule” con un Bugatti T37A donde llegó en duodécima posición. Al año siguiente volvió con el mismo coche y quedó octava. Ese mismo año, 1928, el mejor de su carrera, quedó sexta en el GP de La Marne y ganó la carrera de voiturettes “Copa de Bourgnone”, todas ellas con su Bugatti.
En 1929 no logró clasificarse en La Baule para la categoría de 1.500 cc. por lo que volvió a los rallyes femeninos e hizo un buen papel el en Rally de Monte Carlo.

En los años 30 participó en varias competiciones a bordo de diferentes coches, pero en 1934 descubrió los Delahaye, los coches que marcaron una gran parte de su vida.
En el Salón de París, contactó con Weiffenbach, y le pidió que le construyera un coche que pudiera participar en rallyes. De este modo equiparon el chasis V12 con un motor de 6 cilindros.
Posteriores desarrollos llevaron a los modelos 135 Sport (3.2 l. 96 cv), el 135 Coupe de Alpes (3.2 l. 110 cv) y el 135 Compétition (3.6 l. 120 cv).

En 1936 Lucy heredó la fortuna de su padre a su fallecimiento y quiso que le construyeran un coche de carreras especial. Así nació el modelo 135 Compétition Spéciale o 135 CS.

Delahaye 135 CS
Enseguida sus amigos millonarios quisieron uno y para la sorpresa de Weiffenbach se encontró con un encargo de 12 y sus Delahaye participando en las competiciones francesas con un equipo de dos coches y 12 participantes privados, seis de los cuales eran propiedad de Lucy Schell. Había pasado de competir a ser propietaria de coches de competición y más adelante fundaría su propio equipo.
En 1937 Lucy quería participar en competiciones de Grand Prix, y pidió que se le construyera un coche para la nueva fórmula de 4,5 L.
A Delahaye al principio le costó creer lo que oía cuando Lucy un día a principios de 1936 le dijo: “Quiero ser a Francia lo que Ferrari es a Italia. Constrúyame un coche de Gran Premio para la nueva Fórmula de 4,5 litros de 1937. Yo pagaré todos los gastos”.
Al principio se decidió construir un híbrido para GPs y carreras de coches deportivos, el modelo 145 de 1937.
Ese año los organizadores de la carrera en el circuito de Montlhéry, anunciaron que darían un premio especial al primer coche que pudiera hacer 200 Km a una velocidad de más de 146,5 km/h antes del 1 de septiembre de 1937.
El 7 de Agosto Dreyfus con un Delahaye logró el record. Para celebrarlo Lucy mandó pintar una línea roja en una esquina de sus coches.
Mientras, se estaba construyendo el Delahaye type 155, un auténtico coche para GPs.

Dreyfus, Pau 1938.
El equipo de Lucy “Ecurie Bleue”, tuvo que empezar la temporada todavía con el 145, pero aún así Dreyfus logró la famosa victoria del GP de Pau, venciendo de un modo arrollador a los Mercedes.
Su piloto Hühnlein, tuvo el engorroso encargo de explicar a sus jefes como los alemanes habían sido batidos por un piloto francés de apellido judío en un coche semideportivo de un equipo casi desconocido.
Dos semanas más tarde Dreyfus ganó también el GP de Cork.
Hubo disputas sobre el dinero de los premios y los 600.000 francos que esperaban para poder desarrollar el modelo 155 fueron a parar a Talbot.
Lucy se trasladó a Mónaco y no hubo Delahayes en el GP de Francia.
De este modo el 155 nunca llegó a acabarse y Lucy compró 2 Maseratis 8CTF.
En octubre de 1939 su marido murió en un accidente donde ella le acompañaba y tras reponerse rebautizó su equipo como “Ecurie Lucy O’Reilly Schell”. (Respecto a este accidente hay informaciones contradictorias, se sabe que Lucy quedó malherida y que se recuperó, pero también hubo rumores de que había fallecido en el accidente.)
Al estallar la Segunda Guerra Mundial se trasladó a América junto a su hijo y sus Maseratis que participaron en las series “Indy 500” con Dreyfus y Le Bègue en 1940.

El hijo de Lucy, Harry Schell, se convirtió en piloto de Fórmula 1 y participó en 56 GPs, debutando en 1950. Logró 2 podiums y un total de 32 puntos. Murió en las sesiones de entrenamientos para una carrera fuera del campeonato en Silverstone en 1960, en la curva Abbey.
Sobre Lucy, no está claro dónde ni cuándo murió, aunque en el Panteón de los Schell aparece esta inscripción: Lucy O’Reilly Schell 1896-1952.
Doreeen Evans
Doreeen Evans era la tercera de los hijos de una familia apasionada de los deportes a motor. Sus padres solían llevar a los niños a pasar el domingo a Brooklands, a ver las carreras, los pilotos, los coches y como era de esperar, primero sus hermanos mayores, Denis y Kenneth y luego ella, se convirtieron en apasionados carreristas.
Sus hermanos comenzaron compitiendo con sendos Montlhery MG Midget de 750 cc preparados por quien fue el mecánico de la familia, Wilkinson.
A los 17 años Doreen obtuvo su carnet de conducir y tan pronto como pudo comenzó a competir comprando el tercer MG J2 de la familia, ya que sus hermanos habían adquirido antes otros dos. De este modo los tres podían competir como un equipo que se llamó el “Bellevue Garage Racing”. Tuvieron bastante éxito en pruebas de velocidad y trial, pero les encantaban todas las pruebas de motor.

Cuando Doreen decidió intentarlo con pruebas en circuito, su padre le compró un MG Magna con un motor Wolseley Hornet debidamente preparado por su mecánico Wilkinson.
Sus actuaciones llamaron la atención de los jefes de MG y comenzaron a patrocinar a la familia Evans en sus carreras a pesar de que los coches modificados del equipo Bellevue batían al equipo oficial de MG.

En 1934 Doreen Evans fue emparejada con Margaret Allan en la carrera Relay LCC en Brooklands. Esta carrera se celebró en condiciones de lluvia torrencial, pero aún así ellas terminaron terceras, aunque precisamente por ese motivo no pudieron ganar la Copa de Señoritas, ya que ningún participante que acabara en el podium podía optar a ella.
Como resultado, Kay Petre, de la que hemos hablado antes, logró este trofeo al haber terminado quinta.

Los resultados de Doreen no eran tan brillantes como los de otras “Brooklands Belles”, pero fueron suficientes para asegurarle un asiento en el equipo oficial MG.
En 1935 era una de las seis “Dancing Daughters”, tres equipos femeninos que fueron a competir a las 24 horas de Le Mans. Los tres equipos acabaron la prueba y Doreen Evans y su compañera Barbara Skinner acabaron en el puesto 25 de la general y décimas de su categoría.

Además en los años 1934 y 1935, con su MG N-Type NA, 6 cilindros y 120 cv. compitió en la temporada de rallyes y en la de 1935 ganó un Galardón de Primera Clase concedido por el RAC de Rally.
En 1936 Doreen apareció en todos los periódicos a causa un accidente en el International Trophy Race en Brooklands. Su coche se incendió cuando iba a alta velocidad y era imposible saltar de él hasta que chocó con una protección, de modo que la velocidad disminuyó y pudo saltar produciéndose sólo unos rasguños.
En 1936 se retiró de la competición y se casó con Allan Phipps marchándose a vivir a Estados Unidos.
Murió en su casa de california en 1982.
————–
Como veis, de momento hemos tenido un poco de todo entre nuestras chicas de las carreras: desde la Señora Benz, probadora oficial de los inventos de su marido, a grandes pilotos e incluso propietarias y promotoras de equipos.
Parece que las chicas de la época de nuestras abuelas eran unas valientes y emprendedoras mujeres.
De momento lo dejamos aquí, pero volveré (es una amenaza
) para terminar con otras mujeres piloto destacadas.
Besos, nos leemos.
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Las chicas de las Carreras, P.1
Interesante.
Estas si que eran guerreras.
Pues sí, Carlos JC, eran unas auténticas heroinas considerando la época…
A mi, la que más me ha llamado la atención, era la “heredera” Lucy O’Reilly, y con ello no menosprecio a las demás, ni mucho menos, pero digamos que pilotos había más, pero el caso de Lucy me parece espectacular.
Pensar que ella logró, primero que un fabricante evolucionara coches y motores a la medida de sus pretensiones, además con éxito, y que no contenta con ello los utilizara en su propia escudería, me parece un gran logro.
Que pena, como han cambiado las cosas en este aspecto.
Besos, gracias por pasarte.
P.S. Ya te has leido “los deberes” que te dejé sobre HRT y Epsilon?
No estaria mal esa union, pero se me antoja complicado.
Desde luego, las instalaciones que tiene Epsilon son punteras tecnologicamente hablando.
Aunque lo de que HRT siga siendo una escuderia española, me parece complicado.
Ya veremos en que queda todo esto.
Estupenda entrada, muchas gracias por dar continuidad a esta iniciativa.
besos
Gracias Carlan
cuando tenga otro ratlto (de 3 ó 4 días) continuaré…
Mira, esta mañana andaban por el Twitter algunos usuarios masculinos, (alguno que conocemos desde 2007 y que tenía un blog, que luego cerró y por lo que luego aparecimos en ES, ya sabes, no?) sacando fotos de la Patrick y alguna otra de buen ver…
Si esa es la imagen que se tiene de las chicas carreristas, apaga y vamonos.
Por eso me decidí a escribir esta “serie”. Algunas mujeres no tuvieron que enseñar escote para triunfar y les dieron a veces unas cuantas vueltas a los chicos de su época…
Las cosas ya no son así, la “igualdad” ha llegado a muchos campos, pero en otros ha triunfado la segregación de géneros, y por desgracia la F1 es uno de ellos, aunque…. todavía falta la cuarta parte!! jejejeje….
Besos guapa, gracias por pasarte.
P.S. Por cierto, dónde has dejado el gravatar de tu gatito blanco?
@Elena;
Eres una campeona. Cada día te superas. Me encantan estas entradas históricas y por cierto, ¡vaya pedazo de coche el Delage del 23!
Salu2
Gracias Popezz
Los coches esos eran monstruosos!!! los Japoneses todavía no habían empezado a trabajar en la miniaturización de las cosas y claro, un motor V12 era como un mes sin pan, y eso había que meterlo en el morro del coche!!!
Besis
Mira que me hace ilusión que te acuerdes de mi gatito blanco
la verdad es que en el cambio de ordenador ha debido quedar dormido en algún disco duro .
A ver si lo puedo recuperar.
llegaremos a esa cuarta parte que comentas, cada vez hay más las mujeres a las que nos gustan los coches, el conducir, la mecánica y la emoción de las carreras.
Aún me acuerdo de mis “extrañas” cartas a los Reyes en las que rogaba que me trajeran coches, aquel rudimentario simulador jaja etc…
Ver esta serie que iniciaste y que ojalá continúe es una visión que agradezco de las “chicas de la fórmula 1″.
Besos!!!
ups “hay más las mujeres”, disculpas por esa monstruosa redacción ;(
Buenos días
Como ayer decíamos que las carreristas actuales andan por ahí enseñando escote, pues os dejo este vídeo para que veais que también los chicos de la Fórmula 1 andan por ahí enseñando abdominales y más cosas
Que raro… no hay ningún plano de Kubica o de Buemi…
http://www.sutton-images.com/tvplayer.asp?v=59&c=2
Gracias @suttonimages por montarlo y ponerlo en su Twitter.
[...] Las chicas de las carreras, P.3 [...]
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